domingo, 11 de octubre de 2009

Prehistoria

Definición de Prehistoria
La prehistoria es el período que abarca la parte inicial del pasado humano. Se caracteriza porque en él no hay documentos escritos sino arqueológicos. Se estudia de acuerdo con los restos o vestigios materiales encontrados. Se calcula que la duración de la Prehistoria es de aproximadamente 95.000 años.
Períodos de la Prehistoria
La Prehistoria se divide en períodos según el material trabajado por el hombre. Ese material es, básicamente, la piedra y los metales. Por eso hay dos grandes etapas: la Edad de Piedra y la Edad de los Metales.

La Edad de Piedra se calcula en unos cuarenta mil años. Se divide a su vez en Paleolítico y Neolítico.

Entre la Edad de la Piedra y la Edad de los Metales la hay un período de transición llamado Chalcolítico, en el que se trabaja indistintamente la piedra y los metales.
Edad de Piedra
a) Paleolítico: es el primer período de la Edad de Piedra. Su nombre se deriva de paleos, que significa viejo y litos, que quiere decir piedra. La denominación se refiere a que es la época más antigua, más remota, en que se trabajó la piedra. Por lo tanto el hombre usó el material tal como lo encontraba en la naturaleza, adaptada simplemente, en forma tosca, al uso que quería hacer de él. El período también se llama época de la piedra tallada o época de las cavernas, debido a que el trabajo que el hombre hacía se reducía a taller la piedra, ya que su vivienda era fundamentalmente la caverna.
El Paleolítico se divide en Inferior y Superior de acuerdo con los progresos que el hombre alcanza a lo largo del período.

Paleolítico Inferior: en esta época los hombres buscaron refugio en las cavernas, albergues que les brindaba la naturaleza, las que protegían de las fieras con grandes piedras.

Llevaron un tipo de vida nómada: se cambiaban de refugio según las necesidades climáticas y de subsistencia.

El hombre empleó como armas iniciales trozos de madera y luego confeccionó lo que se puede llamar el primer artefacto bélico o guerrero del mundo, el denominada pico chelense: una simple piedra atada con lianas a un madero corto (el nombre se debe a que se encontró en abundancia en la estación arqueológica de Saint Acheul, en Francia).

Más tarde construyó cuchillos y raspadores toscos, que iría perfeccionando en los períodos subsiguientes. Con el pico chelense salía de las grutas en busca de alimento, producto de la caza, pesca y recolección. Para la pesca debió hacer arpones de madera, burdos en un principio; para la recolección le bastó abatir los frutos de los árboles. La caza, en cambio, fue su primera gran acción, ya que muchas veces se encontraba con las fieras ante las que pronto el simple pico chelense fue pobre arma; el cuchillo se hizo una necesidad.

Al buscar calor para su refugio descubrió la manera de obtener el fuego mediante frotamiento de dos piedras. Así vencía un tanto el ambiente cruel del períodos cercano a las glaciaciones; se terminaba de proteger de la intemperie con el vestido primitivo elaborado con la piel de los animales que cazaba.

Las hordas son grupos desordenados que tenían un jefe sólo en los casos necesarios para buscar alimento o defenderse de los animales salvajes, fueron la forma de organización social del hombre del Paleolítico Inferior. Creían en la admiración de la naturaleza como un conjunto diferente de dioses que se manifestaban en formas distintas: en la tempestad, en el frío, en el viento, en el sol… Ante esos dioses él era temeroso y los adoraba.

Paleolítico Superior: Estos hombres continuaron siendo nómadas, sin embargo, las glaciaciones los obligaron a permanecer mayor tiempo en las cavernas. De esta prolongada estadía en las cavernas se desprende el nacimiento del arte; las pinturas rupestres: en bajorrelieves y policromadas usando el color negro y el rojo intenso; entre las grutas más desatacadas se encuentran: Altamira en España y La Madeleine en Francia. El bisonte fue el animal preferido para ser representado en diversas posiciones, también hacían escenas de la vida corriente como danzas. También nació la escultura: se encontró en toda Europa la representación de una mujer de músculos prominentes, se le conoce con el nombre de “Venus de Wilendorf” ya que fue encontrada en una estación arqueológica en Wilendorf, Alemania.

En el aspecto social el hombre se agrupa en la gran familia. El símbolo de jefatura patriarcal de este grupo fue un bastón de piedra. La promiscuidad era frecuente en la gran familia; fuera de ésta, también es factible la existencia del matriarcado debido a la misma situación promiscua: los hijos tenían como progenitor conocido sólo a la madre, y ésta hacía de jefe.

En el trabajo de la piedra el Neanderthal usa la percusión y la presión. Sus armas son ahora las puntas de lanzas labradas, cuchillos en forma de hojas de laurel, dardos, flechas y propulsores.

b) Neolítico: para este período ya no existe el Neanderthal, vive el Homo Sapiens. Las glaciaciones han desaparecido y con ellas la necesidad perentoria de vivir en cavernas. Con estos cambios ocurren grandes revoluciones en el desenvolvimiento del hombre prehistórico que ponen fin al período (la Edad de los Metales es de transición hacia la Historia).

Uno de los grandes cambios es la sedentarización, ya que el medio lo permitió. El clima fue más favorable y el hombre buscó los mejores lugares de su ambiente para residenciarse. Por lo tanto, construyó viviendas, hechas de troncos, sobre los árboles y a orillas de lagos y lagunas; techo de palma, cónico y a dos aguas, y paredes de madera. Se han encontrado a orillas de los lagos suizos restos de los palafitos, nombre que se da a estas casa construidas sobre el agua y sostenidas por pilotes.

Simultáneamente a la sedentarización, el hombre del Neolítico practicó la agricultura y la domesticación de animales. Perros, vacas, bueyes, cerdos, cabras, ovejas y asnos pasan a acompañar al hombre en los albergues construidos por su propia mano y rodeados de pequeños sembrados de trigo y árboles frutales. La agricultura le permitió tejer sus propios vestidos.

Inventa la rueda y el uso del caballo como cabalgadura. De esta manera van levantándose las aldeas en los ambientes geográficos más propicios (preferían orillas de ríos) y ya se puede hablar del hombre neolítico como ser civilizado.

En la sociedad aparece una agrupación nueva: el clan totémico, que no es más que el conjunto de personas que se consideran parientes espirituales y tienen un símbolo de unión: el tótem (frecuentemente un animal); el halcón, el chacal, el buho, etc. Comúnmente esos clanes eran exogámicos (no se casaban sus miembros entre sí) en lo que se evidencia un detalle hacia la formación de la familia como tal.

En el aspecto religioso este hombre acentúa su politeísmo y cree en la vida de ultratumba. Sus creencias se manifiestan en diferentes tipos de construcciones que tienden a la monumentalidad y que carecen de calidad artística pero implican un esfuerzo físico para realizarlas; tales son los monumentos megalíticos:
Dólmenes: monolitos de gran tamaño colocados horizontalmente sobre otros verticales pequeños; parece que servían para señalar tumbas.
Menhires: filas de monolitos en posición vertical. Son muy conocidos los e Carnac, en la península de Bretaña, Francia. Se cree que el hombre neolítico realizaba en su derredor ceremonias a los dioses, especialmente el sol.
Cromleks: los mismos menhires, en posición circular. En el arte como tal hay una manifestación propia de los pueblos sedentarios: la cerámica, y se continúa el proceso iniciado en el Paleolítico Superior.

La Edad de los Metales: cobre, bronce, hierro.
No hay punto de división entre la Edad de Piedra y la de los Metales. No se puede hablar de fecha y de principio. Hay, al contrario, un período en que el hombre usó indistintamente la piedra y el cobre (el primer metal trabajado por él): el Chalcolítico (las palabras cobre y piedra van unidas en la etimología del vocablo: chalcos y litos; respectivamente).

Así, en el Chalcolítico se emplea la metalurgia del cobre o su trabajo mediante el fuego. La falta de consistencia del metal nos hace entender que la labor sobre el mismo fue sólo un nuevo paso hacia otros caminos en la técnica metalúrgica que el hombre apenas empezaba a conocer.
Por esa vía llegó al trabajo del bronce, obteniendo de la aleación de cobre y estaño.

La Edad de Hierro sustituyó a la del bronce. Su sola metalurgia implicaba la necesidad de ser pueblo adelantado, pueblo con características de ordenamiento social y estatal establecidas: era necesario el trabajo de grupo. Los pueblos del Cercano Oriente y del Mediterráneo lo usaron con numerosos fines: la fabricación de armas, de carros de guerra, de moldes, escudos, monedas, vasijas, y, en uso muy corriente, de joyas. Las tumbas egipcias tenían como objetos de gran valor brazaletes, diademas, sortijas, pendientes y collares hechos de hierro.

Hay que notar que, junto con el trabajo del cobre, el bronce y el hierro se desarrolló también el de otros metales como la plata, el oro, el plomo, pero la diferencia de consistencia de ellos en relación con el hierro hizo resaltar a éste como el más usado.

Tomado y adaptado de: YEPES CASTILLO, A. (1989). Historia Universal. Caracas: Editorial Larense.

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